La publicidad activa y pasiva junto con el derecho de acceso a la información pública de los ciudadanos son dos conceptos íntimamente relacionados que configuran el principio de transparencia. En este artículo hablaremos de ello y descubriremos diferencias entre ambas.
¿Qué es publicidad activa?
La publicidad activa establece la obligación de distintas instituciones de hacer pública la información de interés para los ciudadanos. Esta información pública será publicada en las páginas web o portales de transparencia creados para ello, debiendo ser veraz, fiable y actualizada.
Algunos principios generales
La Ley 19/2013 de 9 de diciembre de Transparencia establece los principios básicos que rigen la publicidad activa. Se resumen en los siguientes:
- Los organismos que están obligados, deben publicar, de forma periódica y actualizada, información necesaria para garantizar la transparencia.
- Las obligaciones establecidas en esta ley pueden ser ampliadas por disposiciones específicas de las normativas autonómicas correspondientes.
- La publicidad activa estará limitada por las leyes de protección de datos de carácter personal y por los límites de acceso de la propia Ley de Transparencia.
- Etc.
¿Qué es la publicidad pasiva?
El Capítulo III de la Ley de Transparencia habla del acceso a la información pública. Se refiere a él como un derecho que asiste a cualquier ciudadano. Es así siempre y cuando cumpla los preceptos establecidos en el artículo 105.b de la Constitución Española.
En este sentido, la publicidad pasiva se refiere al derecho de las ciudadanos a solicitar información a los organismos públicos, así como la obligación de éstos de proporcionar dicha información.
Diferencias entre publicidad activa y pasiva
Las diferencias entre publicidad activa y pasiva son evidentes. Es así, a pesar de que ambas se definen en la Ley 19/2013 y tienen como objetivo cumplir con la principio de transparencia.
La primera diferencia es que la publicidad activa se da, mientras que la pasiva se pide. Es decir, la publicidad activa obliga a organismos públicos a proporcionar cierta información. Por su parte, la publicidad pasiva otorga el derecho a los usuarios de solicitar información pública a estas mismas entidades.


