Una de las soluciones para proteger los derechos de autor en los contenidos digitales, es la gestión de derechos digitales o DRM (Digital Rights Management). En este artículo veremos en qué consiste esa gestión, cuál es su finalidad y cómo se implementa.
¿Qué es la gestión de derechos digitales?
La gestión de derechos digitales es una solución para proteger los derechos de autor en los contenidos digitales. A través del DRM, el propietario de los derechos de autor puede determinar unas «reglas» para el uso y disfrute de un producto digital por parte de los usuarios que lo han adquirido.
¿Para qué sirve?
A través del procedimiento de registro de la propiedad intelectual, los autores de contenido obtienen una mayor protección sobre sus derechos de autor. Cabe destacar que en España la ley reconoce los derechos de autor desde el mismo momento de la creación de la obra. En un principio, no es necesario registrarlos, aunque siempre se recomienda hacerlo. Sin embargo, diferentes soportes y dispositivos digitales, así como la difusión por Internet, hacen más difícil proteger dichos derechos.
¿Cómo funciona la gestión de derechos digitales?
En general, los sistemas del DRM emplean el cifrado del contenido para evitar usos no autorizados del mismo. Estos usos pueden ser:
- copiarlo,
- imprimirlo,
- difundirlo de forma pública,
- hacer capturas de pantalla,
- bloquearlo en regiones diferentes,
- etc.
De esta manera, solo se puede acceder a dichos contenidos cuando se posee la clave de descifrado. Esta clave suele estar incluida en el dispositivo de reproducción empleado para acceder al contenido.
La gestión de derechos digitales y la intangibilidad de los productos digitales
La gestión de los derechos y obligaciones digitales son dos conceptos muy relacionados entre sí. Como usuarios adquirimos una serie de derechos sobre el producto, así como obligaciones. Sin embargo, la intangibilidad de los productos digitales hace complicado controlar la gestión de estos derechos y obligaciones. Por lo tanto, los sistemas de DRM buscan facilitar dichas tareas.
Por ejemplo, si yo compro un libro o una película en Blu-ray, puedo prestarlo o incluso venderlo de segunda mano.
Sin embargo, el DRM en los productos digitales dificulta o hace imposible esto, algo que no está prohibido por las leyes. Por un lado, alguno lo ven como una forma de garantizar la protección de la propiedad intelectual para que los titulares de los derechos de autor sigan pudiendo percibir una compensación económica por su trabajo. Por otra parte, existe otro argumento que presupone que todos los usuarios son culpables de delitos contra la propiedad intelectual. De esta manera, se limitan acciones que no son ilegales, como la copia privada, el préstamo o la venta de segunda mano.


