Las plataformas digitales tienen diseño adictivo. Sus capacidades van mucho más allá de ser atractivas o fáciles de usar. Captan y retienen nuestra atención explotando nuestras vulnerabilidades psicológicas. El verdadero problema surge cuando su diseño no busca dar un buen servicio. Busca empujar al usuario a un comportamiento compulsivo, convirtiendo esta manipulación en la base de su modelo de negocio. [Leer más…]
